Esta breve nota propone mostrar dos puntos en el desarrollo de la historia de la Psicología argentina que sucedieron entre 1955 y 1975 y que consideramos importantes porque permiten comprender la práctica actual además de que sirven para investigar más si nos interesa, la peculiar historia de esta disciplina en este país. El primero es la interdisciplina del ejercicio profesional, y el segundo, la entrada del psicoanálisis en la carrera de Psicología.

Entre 1955 y 1966 comenzaba una práctica clínica interdisciplinaria, donde psicólogos, psiquiatras y trabajadores sociales participaban del abordaje de la salud mental en los ámbitos públicos. Esto era exclusivo de la psiquiatría, en ese entonces, que se caracterizaba por su sesgo más bien organicista, por lo cual dicha interdisciplina  inaugura una nueva forma de trabajo.

Al mismo tiempo, el psicoanálisis, proveniente también del ámbito médico, comenzaba a hacer escuchar sus conocimientos en la carrera de Psicología (al igual que las Ciencias Sociales), ofreciendo otros ángulos de interpretación y comprensión al abordaje de la salud mental. La perspectiva psicoanalítica aunada a ciertas filosofías existencialistas criticaba el punto de vista de la conciencia que predominaba en la psicología de la época, más bien de corte positivista;  le señalaba que no era la única instancia de saber o conocimiento, con lo cual daba cabida a la existencia de lo inconsciente. La psicología entonces dejaba de ser una ciencia natural para crecer como una disciplina del sentido (Dagfal, A., 2013, cfr. 9).

Fue un periodo en donde se fue consolidando la orientación en la carrera de Psicología; por un lado, con los aprendizajes psicoanalíticos, conocimientos de psiquiatría y los aportes de las Ciencias Sociales; y  por otro, la interdisciplinariedad en el trabajo práctico de atención a la salud. Esta práctica comenzaba a ser más comprometida con la situación social que se atravesaba, más participativa y colectiva, daba pie a nuevas y más amplias investigaciones. 

El final de la democracia desarticuló las prácticas sociales, el contexto ya no era propicio para trabajar de manera grupal y colectiva, se le veía de manera sospechosa, por lo que la práctica privada que se llevaba a cabo paralelamente al movimiento interdisciplinario, se convierte en esos momentos en una especie de refugio (Dagfal, A. ,2013, cfr. p.12).

Estos movimientos, como algunos grandes cambios, no vinieron sin resistencias y pugnas de varios sectores, por un lado, la exclusividad del conocimiento que reclamaba la práctica psiquiátrica y por otro, la transmisión y “legitimidad” que resguardaba la disciplina psicoanalítica. A manera de querer continuar esta historia, dejamos abierta la pregunta sobre la evolución de la carrera y la práctica psicológica en este país hasta nuestros días y qué problemáticas atraviesa en la actualidad.

Referencia:

Dagfal, A. “La invención del psicólogo: psicología y psicoanálisis: (1955-1966)” y “El psicólogo como psicoanalista. La recepción del lacanismo (1966-1976)” en Breve Historia de la Psicología en Argentina 1896-1976. Disponible en : http://www.elseminario.com.ar/modulos/modulo_04_1_2013.pdf Consultado el 21/01/21

Editorial Espacio 2 Puntos